sexo erotismo
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R. John Decker no tenía sueño, miraba las estrellas desde la escotilla e intentaba pensar mientras fijaba su mirada en los cúmulos de la Nebulosa del Cangrejo. Escuchaba los ronquidos de la capitana Dana, pausados, tranquilos, atrapada en un sueño reparador. R John Decker no conseguía conciliar el sueño, lo que no tenía nada raro, porque era un robot.